Marco Teórico y Antecedentes de la nutrición
Marco teórico.
Nutrición es la ciencia acerca de cómo los alimentos se
relacionan con la salud de las personas.
Salud es más que la ausencia de enfermedad.
El significado de nutrición ha pasado desde el campo
dietético específico para el tratamiento de diversas enfermedades o
padecimientos, a su real y justo campo;
"la alimentación sana y equilibrada, respaldada por un
eficaz Sistema de Alimentación y Salud"
Este enfoque moderno ha hecho que las personas recurran con
regularidad a los expertos licenciados de la Nutrición; los Nutriólogos.
Los Nutriólogos, son los profesionistas capacitados y
licenciados a sugerir, cambiar o modificar regímenes alimentarios de las
personas, con el objetivo de promover su salud y lograr un aspecto físico
saludable. Un nutriólogo se ocupa de diagnosticar los distintos procesos
metabólicos para el aprovechamiento, transformación y distribución de los
nutrimentos que se ingieren en los alimentos. Una vez definido el metabolismo
más aproximado de una persona, es posible generarle un régimen alimentario
personalizado (Dieta).
Cada vez más personas hacen conciencia de la nutrición y de
la capacidad de los alimentos para prevenir enfermedades crónicas
degenerativas, mantener la salud y lograr un aspecto físico saludable.
Una mala nutrición es causada por una insuficiencia o exceso
de uno o más nutrientes en la dieta. Una persona corre riesgo de malnutrición
si la cantidad de energía y/o nutrientes de la dieta no satisface sus
necesidades nutricionales.
La obesidad, o sea la acumulación de un exceso de grasa
corporal, es una forma grave de malnutrición y ha llegado a constituir un
problema de proporciones epidémicas en las sociedades ricas de los países
industrializados. El peso excesivo impone una carga extra al corazón y puede
causar cardiopatía grave y otros trastornos. Las personas obesas generalmente
mueren a menor edad que las de peso normal. Según estadísticas de las compañías
aseguradoras, los varones con 20% de o más de sobrepeso tienen mayor riesgo de
morir por cardiopatía (43%), hemorragia cerebral (53%) y diabetes (133%) que
los que tienen peso normal. Un hombre con 20% de sobrepeso tiene 30 % mayor
probabilidad de morir antes de la edad de jubilación que si su peso fuera
normal. Y, sin embargo, un tercio de la población trabajadora en estados unidos
tiene sobrepeso de 25% o más.
La obesidad puede resultar de un incremento en el tamaño o el
número de adipocitos (células adiposas)m i ambas cosas. Al parecer, el número
de adipocitos en el adulto es determinado principalmente por la cantidad
almacenada durante la lactancia y la infancia. Cuando lactantes o niños
pequeños son alimentados en exceso, se forman cantidades anormalmente grandes
de adipocitos. Mas tarde en la vida estas células pueden llenarse de un exceso
de lípidos o encogerse, pero siempre están presentes. Se piensa que las
personas con tales cantidades aumentadas de adipocitos son más susceptibles a
la obesidad que aquellas que tiene cantidades de normales.
La mayoría de las personas con sobrepeso comen en exceso
debido a una combinación de malos hábitos alimentarios y factores psicológicos.
Cualesquiera que sean las causas subyacentes, comer excesivamente es la única
forma de hacerse obeso. Aunque la retención de líquidos incrementa el peso
corporal, no influye en la acumulación de grasa; los excesos de agua pueden
reducirse con mayor rapidez y facilidad que los de grasa. Por cada 9.3 kcal
(kilocaloría). De alimento en exceso ingerido, se almacena 1 gramo de agua. (Un
alimento en excesos aproximado de 140 kcal/día durante un mes significa una
ganancia de peso de medio kilogramo.)
Dado que muchas personas tiene exceso de peso, las dietas han
venido a constituir una industria multimillonaria de dólares que incluye
alimentos especiales, formulaciones de complementos, píldoras, libros, clubes,
aparatos para adelgazar e incluso procedimientos quirúrgicos como el engrapado
del estómago y la inserción dentro de éste de burbujas de plástico. Por
desgracia, la obesidad no tiene una cura mágica. La única forma segura (y sana)
de perder peso es restringir la ingestión de alimento (energía) de modo que sea
menor que la salida de energía. Esto obliga a organismo a tomar de sus
depósitos de grasa las calorías faltantes, y dado que la grasa se moviliza y
quema, el peso corporal disminuye. Esto puede lograrse mejor mediante una
combinación de aumento en el ejercicio y disminución de la ingestión calórica
(para personas moderadamente obesas se recomienda una dieta de con 1000 a 1500
kcal). La mayoría de los nutricionistas concuerdan en que la mejor dieta
reductiva es una bien balanceada que aporte calorías, principalmente en la
forma de carbohidratos complejos.
Debido a que la obesidad está considerada por muchos como una
alteración en los hábitos alimenticios de quienes la padecen, hay terapias que
tratan de modificar este comportamiento patológico. Se enseña a los pacientes a
comer sólo en determinados momentos del día o en lugares específicos, a comer
despacio, y a llevar relación escrita de los alimentos ingeridos. Sólo un 15%
de los pacientes así tratados consiguen una pérdida de peso aceptable y
mantenida.
Mientras que millones de personas comen demasiado, muchas
otras no tienen suficiente que comer o no reciben una alimentación balanceada.
Incluso individuos con peso excesivo pueden estar malnutridos, las personas que
sufre malnutrición suelen estar débiles, fatigarse con facilidad y ser muy
susceptibles a infecciones. Por lo común tienen deficiencia de aminoácidos
esenciales, hierro, calcio y vitamina A. Se estima que unos 250000 niños quedan
permanentemente ciegos cada año debido a deficiencia de vitamina A en su
alimentación..
De todos los nutrientes requeridos, los aminoácidos
esenciales son los mas a menudo deficientes en la alimentación. Millones de
personas sufren problemas de salud y presentan menor resistencia a las
enfermedades debido a deficiencia proteínica. El desarrollo físico y mental de
los niños se retarda cuando los componentes esenciales formadores de las
células no son aportados en la alimentación. Dado que su organismo no puede
producir anticuerpo (que son proteínas) y células necesarios para combatir la
infección, enfermedades de la infancia comunes como sarampión, tos ferina y
varicela a menudo son fatales en niños con malnutrición proteínica.
En niños pequeños, la malnutrición proteínica grave da por
resultado un trastorno llamado “kwashiorkor”. Este término, una palabra
africana que significa “primero-segundo”, se refiere a la situación en la cual
un primer hijo es desplazado del pecho de la madre cuando nace un hermano
menor. El primero recibe entonces una alimentación deficiente en proteínas a
base de cereal amiláceo o mandioca. El crecimiento se suspende, los músculos se
emacian, se produce edema (observado en el abdomen protuberante), el niño se
torna apático y anémico, y resulta trastornado el metabolismo. Dado que las
encimas digestivas mismas no pueden ser producidas sin proteína que se ingiere
no se digiere. Se producen deshidratación y diarrea, que a menudo causan la
muerte.
Antecedentes.
El ser humano ha
ingerido alimentos desde su aparición en la tierra. Su alimentación se ha
modificado a través de los tiempos conforme debió adaptarse a los alimentos que
le eran más fáciles de conseguir con las herramientas de las que disponía.
El hombre competía con otros animales por la comida que
ingería. En busca de alimentos, adecuaba su alimentación al tipo de alimento
más común en el área que habitaba, por ejemplo el marisco o las plantas
comestibles. Esta fase de adaptación empezó hace 100.000 años.
Hace unos 12.000 años se inició la revolución neolítica, que
incluía una llamada “revolución agrícola”. Se aprende a cultivar y a domesticar
animales, lo que suponía una fuente fija de alimentos. Sin embargo, el hombre
dependía todavía de los vaivenes de la naturaleza: clima, malas cosechas... Lo
que ocasionaba una alimentación irregular.
Los diferentes pueblos de la Edad Antigua tenían
alimentaciones diferentes en función de sus creencias, hábitos y sobre todo, el
acceso a determinado tipo de alimentos.
Nos consta que a los egipcios les gustaba comer, pero no
sabemos cómo producían el alimento, donde lo almacenaba y tampoco cómo lo
cocinaban. Lo que si sabemos es la importancia que tenía la carne y el uso de
la fruta y los dulces en su alimentación habitual. En general, llevaban una
dieta equilibrada.
El pueblo hebreo tenía una alimentación basada en los
productos que les daba la tierra. La dieta carnívora era muy estricta. Los
animales se clasificaban en puros e impuros, además bebían mucha leche de oveja
y de cabra y su principal bebida era el vino.
La base de la alimentación de los griegos la constituían los
cereales, el trigo y la cebada esencialmente. La mayor parte de los atenienses
tenían que alimentarse más a menudo de pescado que de carne y la bebida más
consumida era el agua, aunque también bebían leche, y en pocas ocasiones, vino.
La base de la dieta de los romanos eran productos cultivados
en el imperio y territorios dominados, como los cereales. La actividad ganadera
les proporcionaba carne de cabra, vaca, cerdo, leche y queso. En general, los
romanos se preocuparon tanto de la comida por su condición de alimento, como
del sabor, utilizando la sal como principal condimento.
En el periodo medieval la alimentación no cambia esencialmente.
El vino y el pan eran los elementos fundamentales en la dieta medieval. La
carne era la dieta de los aristócratas y de las clases elevadas. Al final de la
Edad Media ya existe una diferencia entre la cocina del norte, donde predomina
el uso de la grasa animal, y la del sur, mediterránea, que emplea el aceite de
oliva. Las especias empiezan a utilizarse por sus “supuestas” condiciones
afrodisiacas.
En la Edad Moderna aparece lo que se conoce como cocina
tradicional. El tipo de alimentación se estandariza en toda Europa. Y la dieta
fundamental de las clases populares estaba basada en la sopa y el cocido. Los
ingredientes proteicos, que completaban la dieta de las clases populares, eran
el vino, la cerveza y en algunas regiones europeas la hidromiel y la sidra. Las
clases más pudientes incorporaban la carne habitualmente en su dieta.
En la Edad Contemporánea, los cambios en la forma de vida se
han traducido en una disminución general en el gasto energético realizado,
sobre todo a causa de la creciente mecanización y el menor esfuerzo físico. Las
sociedades modernas se caracterizan por la posesión, en sectores mayoritarios
de la población, de más alimentos de los que se pueden consumir.
Por otra parte, la forma de alimentarnos ha variado de forma
sustancial, es decir, es más tributaria en este momento de las proteínas de lo
que lo era durante el siglo pasado, habiéndose producido también una clara
disminución en el consumo de hidratos de carbono y un aumento muy importante de
la ingesta de grasas.
El consumo de alimentos en general, ya sea de comida o
bebida, trasciende la pura necesidad de alimentarse en el sentido de nutrirse,
pues está tan cargado de significados, de emociones y ligado a circunstancias y
acontecimientos sociales que nada tiene que ver con la estricta necesidad de
comer.
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